Me pregunto si tras el idealismo democrático propio de los neocons hay una suerte de pulsión antidemocrática.

Definitivamente, sí. Paradójicamente, ese expansionismo democrático moral y su traducción imperialista ha convertido a Irak en un failed state.

Decíamos hace unos días que la gran infamia no reside en que el terrorismo no se acababa con la entrada en Bagdad, sino en que, efectivamente, conocían que no se acababa.

Si el problema no es táctico, sino estratégico, lo mínimo que deberían hacer es poner una fecha de retirada de las tropas.
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El problema es que Irak no es Somalia, pero el problema, no nos olvidemos, nos lo han creado ellos.

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