Hace unos días, el recuento oficial de soldados muertos en Irak alcanzó la cifra de 2.000. Bueno, esto es lo que nos dicen los datos reconocidos y más o menos aceptados tanto por los EEUU como por otros contadores independientes. En una guerra parece ser que muere gente, por lo general mucha gente, pero esta es una obviedad que se nos olvida y sobre la que recae siempre el relativismo del tiempo transcurrido y del artificio de la política.

Igual de complicado parece ponerle un punto y final a la guerra. Ni siquiera a bordo de un portaviones un primero de mayo, pero podríamos empezar por reclamar que los soldados estadounidenses regresen a sus casas. Por mucho que se nos intente explicar, no parece que tenga mucho sentido simultanear el apoyo al nacimiento y maduración de instituciones políticas en Irak, o la formación de un ejército irakí, con la absoluta presencia de efectivos americanos y de otros países aliados.

Definitivamente, en un guerra, lo obvio no es lo claro: ¿para qué siguen las tropas extranjeras en un Irak con un presidente, un primer ministro, un ejército y una Constitución? Si la democratización de Irak es un hecho, como nos advierten los promotores de la guerra, ¿para qué mantener soldados en un país extranjero que se supone ya plenamente soberano a la espera de las cercanas elecciones legislativas?

En principio, la presencia de los marines no está justificada. Lo mismito que la guerra, miren por donde. Porque, a la vista del número de civiles muertos por la acción de los ejércitos otrora ocupantes y de la insurgencia y el terrorismo, no parece lógico asociar presencia de tropas no irakíes con seguridad en el país árabe.

Más bien, una retirada de los efectivos aliados aumentaría las esperanzas de la población irakí. El tremendismo basado temerariamente en que Irak se desbocaría a una guerra civil no debería tener su correlato real si se supone que confiamos en la democracia. E insisto: Irak goza de las instituciones democráticas antedichas.

Es ingenuo, sin embargo, pensar que la mera partida de las tropas foráneas resolvería de un plumazo los problemas sociales, étnicos e incluso políticos-territoriales que asolan el país, pero no debe descartarse la idea de que una marcha de los marines acabaría, de momento, con uno de los grandes objetivos del terrorismo que opera en tierras mesopotámicas.

Además, expedir el certificado de marcha sin reemplazo a los soldados aliados representaría un gran ahorro para las arcas de los países implicados. Y no estaría mal que estas partidas se destinaran verdaderamente a tareas de reconstrucción. Se supone que hay un fondo para estos objetivos… y también un ejército irakí que se encargaría de la vigilancia de las obras. Para ello están siendo entrenados por los americanos. Y podría continuarse esta tarea. Es más: debería hacerse un llamamiento a la comunidad internacional para que se apoyara la creación de un efectiva y verdadera policía irakí.

Por supuesto, si Irak se supone un país libre y soberano, debe ser él, con sus instituciones y fuerzas quien debe combatir el terrorismo, cuya intensidad podría resultar disminuida desde el momento en que la incorporación al sistema sea más fácil y no haya un enemigo ‘perfectamente visible’. Al fin y al cabo, Irak seguirá siendo objeto de atentados terroristas con carácter yihadista, pero esto es un peligro que corren, hoy por hoy, la casi totalidad de los países del mundo.

Una confianza mayor en un Irak plenamente democrático –en el caso de que lo sea- posibilitaría, igualmente, desviar esfuerzos a otras zonas del mundo que se están convirtiendo en un semillero de terroristas ante la ignominia y la ineficaciade quienes se autoproclaman paladines de la lucha contra el terror.

Si la confianza es la clave en democracia, EEUU debe establecer una fecha concreta de retirada de sus tropas, como también hubo un día para la celebración de elecciones: la –dijeron– gran proeza de un Irak liberado de la dictadura de Saddam y un hito de libertad en el mundo árabe.

Si hubo confianza en estos procesos y en sus resultados, ¿por qué no hacerla extensiva a la formación de un Irak verdaderamente soberano?

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