Lo más escandaloso de la ristra de modificaciones aprobadas a propósito de la LOE es otra manipulación del sacrosanto ejercicio de la libertad.

En su nombre, los promotores de los cambios, con el placet del gobierno, han conseguido un gran objetivo: que la pretendida libertad de los padres para elegir centro se haya transformado, bajo la cáscara del consenso, en la libertad de los centros para elegir a sus alumnos.

Pero esta libertad es clasista y racista y, por tanto, no es verdadera libertad.

Anuncios