¿No hay nadie que mida cómo afecta una oposición irresponsable al crecimiento económico de España?Poniéndonos fenicios, digo yo que la falta de sentido de estado puede tener repercusiones sobre una décimas de crecimiento, como lo tiene la inflación, el euríbor, la balanza comercial o el “precio del dinero”.
Se habla del coste político, judicial y social de la falta de unos mínimos de acción común entre el gobierno y la oposición. Pero ya es hora de que alguien se ponga las pilas y empiece a cifrar en términos económicos el coste de la brecha política.

A la manera en que se hace, un poner, para analizar cómo afecta el terrorismo y la extorsión a la economía vasca o cuánto nos ha costado el boicot de determinadas empresas catalanas.

O a la manera en que la política exterior afecta, y mucho, a la economía doméstica. Y al ejemplo de EADS-CASA y los aviones venezolanos me remito.

Porque, y esto es grave, una variable económica también depende de cómo actúan aquellos que no están en el gobierno político; aquellos a los que también demandamos una respuesta, como se la exigimos al gobierno de turno cuando las cosas no van del todo bien. O van bien, pero podrían ir mejor.

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