El domingo pasado, en unas de nuestras tradicionales tiradas largas por la Ruta del Agua, me acordé de lo que apunta Houellebecq en Plataforma: cuando se forma un conjunto de más de tres componentes es normal que surjan dos o más subconjuntos que establezcan relaciones hostiles entre sí.

¡Justo! En eso estaba yo pensando cuando con más de 40 kilómetros a nuestras espaldas (mejor dicho: en nuestra ya cargadas piernas), Fran protagonizó una escapada que nos dejó en pañales. Intenté seguirlo, pero fue en vano. Al final, creo que me sacó dos o tres minutos en los cuatro kilómetros que nos restaban para llegar a nuestra meta. Y aproximadamente unos tres minutos más tarde que yo llegaron José Luis y su hermano Juan Carlos.

La verdad es que, reflexionando ahora sobre el asunto, yo no debía estar muy cansado cuando en el kilómetro 44 ó 45 de nuestro recorrido me puse a pensar en la relación establecida por Houellebecq, pero el caso es que así fue.

Una vez llegué a mi casa no paraba de pensar en la escena y establecí una serie de hipótesis en torno a las coordenadas dadas por el novelista galo.

De hecho, me pregunto si Fran hubiera decidido desmarcarse del grupo si en lugar de cuatro (incluyo al hermano de José Luis), a aquella tirada larga sólo hubiéramos acudidos los tres que lo hacemos semanalmente, es decir, el propio Fran, José Luis y yo mismo.

Tras hablar con Fran y sin que él sepa nada de esta dialéctica grupal, él justificó su ataque en que se encuentra en un gran estado de forma. Sin embargo, luego recordé que esta argumentación ya había sido establecida por él en anteriores ocasiones. Y es curioso: en ninguna se decidió a desmarcarse del grupo y a tirar en solitario camino de la meta.

Con estos datos, quise pensar que la inclusión de un cuarto elemento, Juan Carlos (el hermano de José Luis, que se quedó un tanto rezagado en torno al kilómetro 40) motivó que, contra lo que decía la costumbre cuando salimos Fran, José Luis y yo, el primero optara por despegarse del grupo de cuatro y alcanzar el destino minutos antes que nosotros.

¿Pero fue la inclusión de Juan Carlos el detonante de la decisión de Fran? Es posible, pero, mientras escribo esto, me acuerdo de que, hará cuestión de un mes, el hermano de José Luis, o sea, Juan Carlos, también salió con nosotros aquel domingo.

Y en aquella tirada larga, Fran no atacó y se disparó en solitario para evidenciar su poderío físico. ¿Qué le retuvo si él aseguraba por aquel entonces que se encontraba fenomenal después de completar un recorrido con cientos de repechos de nada más y nada menos que 50 kilómetros durante algo más de 4 horas?
¿No se estableció, aquel domingo, ninguna “relación hostil? entre los miembros del grupo, pese que las condiciones eran análogas a las de este domingo?

La verdad es que sí: Fran, José Luis y yo llegamos a la meta con unos cuatro minutos de antelación a Juan Carlos.

Yo, aquí y ahora, no me atrevo a pronosticar cuál será la relación hostil que se produzca el próximo domingo. No sé qué pensáis vosotros.

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