En el principio de los tiempos fue un pequeño local con dos pares de locutorios y unos cuantos ordenadores conectados a internet, donde el chateo era el gran reclamo.

Después, vino la tienda de móviles, con fachada de diversos colorines y llamamientos indiscriminados a las recargas de tu tarjeta.

Más tarde, adornaron la cristalera con inverosímiles imágenes exteriores e interiores de pisos y casas y con precios más increíbles aun.

Posteriomente, colocaron un moñigote en la acera del local que trata de convencerte de que la reunificación de deudas es poco menos que la supresión de las mismas.

La evolución natural de la especie dicta que la esquina acogerá, de aquí a nada, un bufete de abogados especialistas en socorrernos las sanciones del carné por puntos.

Pues eso, que nos vemos en el bar. En la otra esquina, ya sabéis.

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