Un día después, la noticia sigue siendo la aprobación en referéndum del nuevo Estatut catalán. ¿Qué es lo nuevo de todo esto? El referéndum, pero no la aprobación.

En realidad, ¡el estatuto ya estaba aprobado con anterioridad! Vamos, hasta donde yo sé obtuvo el visto bueno del Parlament y del Congreso de los Diputados. ¿O una reforma estatutaria, como norma jurídica que es, no queda ya sancionada mediante la aprobación por las cámaras?

Básicamente, recuerdo este dato porque la verdad es que no sé que celebraba ayer el PP de Cataluña. Según escuché en una emisora, se descorchó el champán (confío en que fuera cava) y rodaron los canapés, mientras Diariocrítico informa de que el PSOE paralizó sus fuegos artificiales y otras exhibiciones de algarabía.

En realidad, el PSOE pudo haber manifestado indirectamente cierto desagrado con el resultado del referéndum, pero podría haber celebrado que la consulta refrendaba una reforma con la que está de acuerdo y que ya, insisto, estaba aprobada. Pero no quiso celebrarlo.
Pero, ¿qué celebraba el PP? ¿que el referéndum tuvo una pírrica participación? ¿Acaso el hecho de que la participación rozara el 50% escaso evitaba que se rompiera España? 

Houston, Houston, ¿hay alguien ahí? 

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