Una nueva barbaridad de Israel, sí. Pero también un redimensionamiento del modus operandi palestino. Al fin y al cabo, escenificación de esa guerra asimétrica por antonomasia en el Medio Oriente, un entorno experimental del que grupos y células terroristas de todo el mundo han venido sacando sus propias conclusiones. También un campo de demostración de lo que es, sin lugar a dudas, terrorismo de Estado, tal cual lo practica Israel.

Pero la reciente incursión en Gaza, a raíz del secuestro de un soldado israelí, revela para mí un detalle nuevo en el conflicto: que Palestina ha sabido mimetizar un elemento del terrorismo de signo yihadista. Se trata de la incapacidad del Gobierno, y tampoco del Estado, para controlar la guerrilla.

Es decir, que ni el Gobierno ni la Presidencia del Estado (en este caso la ANP), centrados como han estado en el consenso del llamado Documento de los Prisioneros, conocían la operación que ha desembocado en el secuestro del soldado judío.

La reacción israelí, cerrada por sistema a cualquier tipo de negociación, es desmesurada, pero el hecho revela que los palestinos están asumiendo tácticas, métodos y estrategias muy propìos de la insurgencia irakí, mal confrontados por Israel. Como casi siempre.

Del suceso -asesinato de soldados en un puesto de control y captura de un miembro como medida de fuerza y exigencia-, totalmente al margen de las instrucciones de Fatah y de Hamás, apoltronados en comfortables sillones para la negociación- cabe concluir la formación de una guerrilla, en principio semidesconocida, incontable, impredecible y no leal a la administración – dispuesta a actuar cuando lo crea necesario y con los medios oportunos contra el enemigo (en este caso, un estado catalogado de invasor-Israel-, pero también la propia autoridad palestina) y cuya irregular composición, fundamentada en ciertas lealtades y objetivos compartidos, le otorga una gran operatividad y eficacia.

El caso suena muy afgano y propio de esos agricultores dispuestos a empuñar las armas a la más mínima señal o aun sin ni siquiera esperar a que esta se produzca.

Si esta tendencia se reproduce en los territorios palestinos, con una guerrilla combativa construida al margen del poder, el conflicto puede agudizase dada la torpe reacción israelita y, por supuesto, externalizarse dadas las conexiones de estas tribus con grupos insurgentes de otros países.

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