¿Cuándo piensa terminar Israel de cargarse un Estado? Si Israel entiende que el mundo está con su causa y tiene derecho a defenderse (sui generis interpretación de cónclaves internacionales), que los terroristas se mezclan con los civiles (no es del todo así en Líbano) y que por eso es lógico que haya víctimas civiles, si además considera prioritario el derrumbe de edificios residenciales que fueron en su día habitados por meros simpatizantes de Hezbouallá porque con ello destrozan “infraestructura terrorista”, si de lo que se trata es de cargarse puentes e instalación eléctrica y medios de comunicación porque son “apoyo logístico” de los enemigos de Israel…

Si uno empieza a sumar todo esto se da cuenta de que la estrategia para combatir un grupo que no es Estado pasa por destrozar al Estado que le cobija, le da abrigo y lo alimenta, del mismo modo que Hezbouallá se ha hecho a sí misma una organización indisociable del Líbano.

Pero lo más terrible del conflicto es que los medios empleados son totalmente ineficaces para alcanzar el fin que se dice perseguir. Sencillamente porque cuando golpeas un Estado para cargarte a una organización no estatal, cuando empleas técnicas, métodos y estrategias que pasan por la quiebra técnica o la disrupción total del funcionamiento del Estado, estás transfiriendo poder a tu enemigo: el enemigo que dices combatir se hace más fuerte en un entorno de cuasi anarquía, utiliza el desmoronamiento del stablishment para recabar más apoyos y lealtades, incluso en círculos otrora ajenos a la organización; sustituye las funciones básicas del Estado y va ganando exponencialmente representatividad conforme el conflicto se extiende en el tiempo, hasta el punto de hacer del conflicto el leit motiv de su existencia como movimiento organizado.

Por eso, por encima de mensajes propagandísticos a uno y otro lado; por lo alto de esta ceremonia de la confusión y de la imposibilidad de alcanzar un objetivo –la extirpación total de Hezbouallá– con fallos en los planteamientos de los medios (ir cargándose círculos concéntricos de apoyo e influencia hasta llegar al núcleo del átomo)… la paradoja a la que se enfrenta Israel es que la destrucción del Líbano no supone el fin de Hezbouallá, sino todo lo contrario. Y que, por tanto, su conquista es del todo infructuosa.

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