Rumore, rumore. Una vez más, el rumor, esa gran arma informativa, la argamasa del globo sonda. ¿Cómo habrá acogido el PSOE sevillano un posible retraso de la construcción del A-400 M?

Aunque las informaciones son contradictorias, la dilación sufrida por el A-380 pronostica una extensión de la tendencia en el proyecto estrella del A-400 M, del que Sevilla participará activamente en el proceso de ensamblaje. 

La construcción del A-400 M, desde que fue anunciada por EADS-CASA, provocó una cascada de congratulaciones políticas. Apenas nada se hablaba de contraprestaciones. Más bien de ese gran proyecto orientado a la articulación de esa soflama socialista consistente en hacer pivotar la construcción de la Gran Sevilla en el avión militar estrella del consorcio europeo.

Si de verdad quiere articularse un área metropolitana de iure, los esfuerzos deben diversificarse, con un acción coordinada en innovación tecnológica para superar limitaciones físicas y trasnochados localismos y trabajar por la constitución de una eficaz red de transporte público y una modernización de las infraestructuras, creando al mismo tiempo diversos y dispersos centros de servicios en puntos estratégicos de la corona metropolitana.

Son reivindicaciones antiguas que deben, como mínimo, alcanzar el mismo nivel de prioridad que el ensamblaje del A-400 M como motor de la construcción de esa Gran Sevilla que domina el discurso del poder.

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