Los demócratas se han impuesto en las Legislativas. Hay más sillas azules en la Cámara de los Representantes, parece que también logran una mayoría en el Senado y además han colocado a la Pelosi como number three del Gobierno, por si a Bush le da por renunciar o le endiñan un impeachment, y a Cheney se le cae la escopeta de caza en el dedo gordo del pie y tiene que estar un mes ingresado, la criaturita. Además, de costa a costa, se celebra la materialización de la crónica de la muerte anunciada de Rumsfeld. Ya ven, las fantasías son tan reales como la guerra misma. Como, un poner, la guerra de Irak, otra carnicería en Palestina, o los perpetuos lodos afganos. Es lo que tiene la realidad más allá de los mansos cielos de los baptistas y otras hierbas, cuyas prerrogativas pro Bush, vaya por dios, no fueron esta vez convenientemente atendidas por su especialísima divinidad.

Y sí: han ganado los demócratas. ¡Estupendo!, osana, osana, wonderful!, Hillary Fernádez de la Vega Clinton diciendo thank you a diestro y siniestro. ¿Quiénes son los demócratas? Ciertamente, se abre una nueva etapa que puede servir de trampolín para un presidente o presidenta demócrata en el futuro, pero:

1) Pese a la nueva mayoría demócrata en la Cámara de los Representantes, muchos de ellos parecen verdaderos afiliados al PR y coinciden con muchos postulados ideológicos de los conservadores.

2) Pese al bipartisan meeting que, con el anciano James Baker a la cabeza, tiene como misión reunir a republicanos y demócratas en torno a unas pastitas y una taza de café en un cómodo salón para debatir una salida al thorny issue de la Guerra, no hay muchos indicios que nos hagan pensar en un anuncio de retirada de las tropas. Problemón.

3) Los representantes, gobernadores y senadores demócratas son, ante todo, americanos del norte. Sí, es obvio. Pero quiero decir con ellos, que todos no son de Nueva York, trabajan en la Quinta Avenida, y se mueven en círculos queers. Me explico: bastantes demócratas electos son totalmente contrarios al matrimonio homosexual, a las prácticas abortistas, y a otras, digamos, libertades individuales, salvo la de comprar claro. Este sí es un derecho sagrado.

4) Demócrata no significa socialista. Por lo que no mantengo demasiadas esperanzas en cambios de un status quo compuesto de servicios básicos privatizados, con el subsiguiente perjuicio para la sanidad y la educación públicas. Bueno, esto es América y aquí hay que mamar, dicen que les dijeron a quienes perdieron su casita en New Orleans.

5) …y aquí hay que mamar. Pues sí, aviso para navengantes de la frontera. No me hago muchas ilusiones en lo que respecta un encauzamiento más humano, más realista y más adecuado, de una política integral de inmigración. Basta con recordar algunas posturas de los ‘demócratas’ en la comisión formada a tal respecto y que no se han escuchado muchas (y sobre todo relevantes) voces contrarias al disparate de un muro que, eso sí, se terminará por no construir (es demasiado caro, bro!).

Cantemos todos: Han ganado los demócratas, wow!

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