En un artículo de nuestro apreciado Joseph E. Stiglitz, encontramos algunas joyas de interés. Sin que sirva como lección, pero sí como valoración o consejo, más que nada porque es posible encontrar paralelismos, desgraciadamente en negativo, con la coyuntura económica española.

Salvando las diferencias entre la desaceleración galopante de EEUU y el crecimiento sostenido, pero con riesgos que se entrevén, en la coyuntura europea general y española en particular, parecen interesantes estas puntualizaciones. Stiglitz habla de EEUU:

  • Por supuesto, una desaceleración de la economía norteamericana constituye otro riesgo global importante. La raíz del problema económico de Estados Unidos son las medidas adoptadas tempranamente en el primer mandato de Bush. En particular, la administración consiguió que se aprobara un recorte impositivo que, en gran medida, no logró estimular a la economía, porque estaba destinado a beneficiar principalmente a los contribuyentes más ricos. La carga del estímulo recayó sobre la Reserva Federal, que bajó las tasas de interés a niveles sin precedentes. Si bien los créditos a baja tasa de interés tuvieron poco impacto en la inversión comercial, alimentaron una burbuja inmobiliaria, que hoy estalla y pone en peligro a los hogares que pidieron prestado frente a valores inmobiliarios en suba para sostener el consumo.

El premio Nobel de la Economía alerta sobre los peligros presentes de una mala planificación en el pasado:

  • Esta estrategia económica no era sostenible. Los ahorros familiares estuvieron en rojo por primera vez desde la Gran Depresión, mientras el país le pedía prestado al exterior 3.000 millones de dólares por día. Pero las familias pudieron seguir gastando dinero sólo mientras siguieron subiendo los precios y las tasas de interés se mantuvieron bajas. En consecuencia, las tasas de interés más altas y los precios de la vivienda en baja no son un buen augurio para la economía norteamericana. En realidad, según algunas estimaciones, aproximadamente el 80% de la suba del empleo y casi las dos terceras partes del incremento del PBI en los últimos años se originó directa o indirectamente en el sector inmobiliario.

Basta una lectura rápida para advertir los paralelismo con lo que es hoy una economía española que crece por encima de la media europea, pero con una tasa inflacionista también más alta. La economía española sigue gozando de buena salud, pero menos. Habrá que ver cómo enfrenta el país la desaceleración inmobiliaria, la subida de tipos y la muy deficiente balanza exterior.

Para una perspectiva algo más completa, recomiendo un buen artículo de Nieves García-Santos en Cinco Días. 

Y sobre megatendencias, un interesante análisis en Business Week sobre Asia.

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