Osana, osana… parece que el precio (siempre, eso sí y no miente usted al diablo) al alza de la vivienda se modera. Desde luego, hay gente que se queja de vicio, si total, sólo se incrementó el 9,8% el año pasado. Es casi el 10, vale, pero, leches, ya no estamos en el 17%. Y, además, ole, ole y ole, los expertos auguran que en 2007 la vivienda subirá de acuerdo con el IPC. No, si optimistas hay de todos los colores…

Ummm, de acuerdo. Hombre, lo lógico es que si los tipos van a estar en el 5 a lo largo de la recién estrenada anualidad, parece algo natural que el precio de las cosas, y también de la vivienda, se atempere. Aunque uno ya no sabe si es bueno o malo que la vivienda se abarate. No debe ser muy bueno para los mercaderes de esta España sigloveinteiuntista, aunque, claro, detrás de las cifras, siempre se esconde alguna trampa. O trampilla, cuando menos.

Parece que por fin el mercado inmobiliario puede discurrir por los derroteros de un mercado normal. Es decir, que si la oferta es ingente, probablemente muy superior a la demanda, como atestiguan los propios promotores, lo normal, lo lógico sería que los precios bajaran. Y lo están haciendo, como hemos visto más arriba.

Pero, hay algo que no me huele demasiado bien. Si se leen completamente este enlace, comprobarán que el precio del m2 construido se encarece por encima del 14% en… ¡los municipios de menos de 15.000 habitantes! ¿Y qué cualidad suelen compartir esas localidades? Bingo, el terreno. Es la España que aún queda por desarrollar, con ordenamientos urbanísticos extraterrestres y con poceros merodeando por los ayuntamientos.

Que la realidad no te estropee una buena cifra, amig@.

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