¿Cómo se construye la disidencia dentro y fuera de Cuba? ¿Despilfarrando en regalitos de Navidad las generosas aportaciones de EEUU, o, acaso, vituperando y llamando de lesbiana para arriba a Cindy Sheeman?

Ciertamente, Cuba, bajo el régimen sucesorio castrista, se enfrenta a una lógica condena internacional que le exige explicaciones por los presos de conciencia. Pero la verdad es que poco tiene de democrática una disidencia que resalta esta injusticia mientras arremete contra los que denuncian la salvajada de Guantánamo.

¿Para cuándo una disidencia razonable? Cuando Cuba enfrenta un lamentable régimen sucesorio que podría postergar la transición a la democracia del país, la oposición y parte de sus pesos pesados se encuentran con que el sempiterno patrocinio de la Casa Blanca resta bastante credibilidad y espíritu crítico a sus argumentos.

Si la disidencia emigrada no se construye fuera de la órbita neocon, los intentos razonables de crear una especie de concentración para abordar la apertura de Cuba encontrará graves e insalvables dificultades.

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