Sólo se puede establecer una comparación entre términos que sean comparables. O casi. Es como dar un salto desde la última aventura de Sarkozy, a gastos pagados por tierras (o, mejor dicho, aguas maltesas), al más puro estilito Durao Barroso… y, qué se yo, la intermediación de Agag con una gran prueba de automovilismo, pongamos que en Valencia.

 No sé, pero a mí esto me suena muy franquista. Sí, esa sensación de impunidad que todo lo envuelve, para que luego hablen de la superioridad moral de la izquierda. En fin.

Y, por si fuera poco, hay gente que considera una ofensa, un ataque al sistema, que  se encause a la Pantoja porque haya ingresado un milloncito de euros en los últimos años o, un poner, porque se compró 300 reses sin justificar el origen de la pasta.

Impunidad. Ahora que empieza San Isidro, impunidad. Impunidad para decir que si estás mamado, pues estás en todo tu libre derecho de coger el coche y entromparte contra otro. Total, estás contribuyendo al PIB con el vino de los cojones. Y el vino es producto nashional, machote.

Me temo que hay quienes confunden libertad y autonomía. Y luego pasa lo que pasa, que se olvidan las obligaciones porque el laissez faire no conlleva eso tan retrógrado que se llama responsabilité. Achússss, vaya con la alergia y la primavera.

San Isidro reloaded, por Rosa.

Madrid. América. Día de Internet.

Que si no lo digo, César me llama irresponsable. Es lo que tiene ser un medio CEO de project manager.

Y, para colmo, elecciones. Menos mal que el Nacionalmadridismo está contento.

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