Los conflictos no asustan a los
empresarios sevillanos embarcados en aventuras
exportadoras. Si hay mercado, una guerra puede ser un
factor de disuasión, pero no tiene por qué impedir la
realización de una acción comercial. Así de clarito lo
dejan en la Cámara de Comercio de Sevilla. Pero, por
si el mensaje no fuera muy creíble y sonara un tanto
atrevido, las cifras se encargan de constatar que, en
efecto, es posible –e incluso muy rentable- hacer
negocios en momentos de tribulación. Y es que la
agencia tributaria (AEAT) maneja ya los datos
contantes y sonantes de las operaciones comerciales
declaradas por entidades españolas en el sector
exterior.

Si alguien se cree que el mercado sevillano es pacato
y temeroso,  se equivoca. Si alguna vez se creó una
imagen de la economía sevillana demasiado ombliguista,
tradicional y ensimismada, ese prejuicio acaba de
perderse en la noche de los tiempos. Las cifras
macroeconómicas de operaciones de venta de productos y
servicios, bien catalogadas con su código CNAE y bien
estipuladas en los soportes documentarios que
acompañan a este tipo de acciones comerciales, hablan
de un empresariado sevillano que mira de frente al
mundo y que pone a disposición de los cinco
continentes las bondades de sus productos.

Así, en el primer semestre de 2007, hasta 234 empresas
concretaron acciones comerciales en el exterior. De
ellas, 56, es decir, aproximadamente el 25% de las
entidades, han facturado más de un millón de euros,
gracias a la multiplicidad de destinos y a la variedad
de los objetos comercializados.

SIN MIEDO AL CONFLICTO

Tal y como se recoge en la declaración tributaria de
bienes exportados que las empresas tienen que realizar
por ley, muchas firmas sevillanas no han frenado sus
operaciones por el hecho de que determinados países se
hayan embaucado en conflictos que la mayoría de las
veces son endógenos, incluyendo el avispero iraquí. El
país mesopotámico se ha quedado sin estado después de
que un loco decidiera que había que desbancar a un
sátrapa por la fuerza y engañara a medio mundo para
controlar los pozos petrolíferos. Pues bien, ni
siquiera las guerras tribales que se suceden en
paralelo a la ‘gran guerra’ asusta a las empresas
sevillanas. De hecho, sólo en lo que va de año, ha
habido empresas que han realizado hasta doce
operaciones –hasta abril de 2007- en Iraq. Aunque la
facturación es bastante magra –apenas 45.000 euros– no
deja de llamar la atención que hayan cristalizado
algunos negocios en una zona donde hasta los trabajos
de reconstrucción están permanentemente amenazados por
el terrorismo y los bombardeos.

Pero es que hasta en el demonizado Irán también se
ejecutan operaciones comerciales bastante
interesantes. No es que se hayan vendido reactores
nucleares, que no es el caso, pero el país persa sí ha
comprado otros productos de empresas sevillanas por un
importe de casi medio millón de euros en los primeros
meses de este 2007. Con empresas del régimen de los
ayatolás se han suscrito 19 certificaciones
comerciales.

El mapamundi de los conflictos tiene señalado en rojo
desde hace décadas el sempiterno conflicto
palestino-israelí que, en los últimos meses, por el
mágico y efectista arte de la diplomacia, ha dejado
los territorios palestinos con el grifo sellado a raíz
de la victoria electoral de Hamás. De hecho, el
embargo amparado por la comunidad internacional a la
población palestina, deja a Gaza, pero también a
Cisjordania, al menos en lo que va de 2007, fuera de
cualquier juego comercial. La AEAT sí tiene
registrados, en cambio, movimientos comerciales de
empresas hispalenses con Israel por valor de 1,6
millones de euros. Más al norte, en el desestabilizado
Líbano, las entidades sevillanas también hacen sus
negocios poniendo en el mercado productos por importe
de 73.000 euros, una cifra sensiblemente inferior a la
de hace dos años, de manera que la devastación que
padeció el país de los cedros en el verano de 2006
quebrantó muchas ligaciones comerciales con todo el
mundo en general, y con España y Sevilla en
particular.

En otro punto caliente, Afganistán, las operaciones
son muy escuálidas. La misma fisonomía y estructura
tribal del país –con preeminencia de los señores de la
guerra y prácticamente sin administración más allá de
Kabul- impide la concreción de operaciones
comerciales, ya que no hay garantías jurídicas. En
cualquier caso, ahí queda el papel testimonial de
hasta tres empresas sevillanas que han declarado 4.000
euros por alguna que otra venta, principalmente de
productos básicos.

No deja de reclamar su cuota de atención el hecho de
que haya entidades que han logrado colocar productos
de diversa índole, desde maquinaria a metal,  así como
madera y material eléctrico, en un país azotado, años
ha por la guerra interzonal y ahora por el genocidio
de Darfur. En Sudán, las operaciones alcanzaron un
valor que supera los 100.000 euros en los primeros
cuatro meses de 2007.

EMBARGO, ¿QUÉ ES ESO?

No están nada mal tampoco los guarismos en países que
vienen padeciendo un severo embargo de una determinada
gran potencia, como son los casos de Corea del Norte y
de Cuba. De hecho, en Pyongyang, los sevillanos han
vendido 572.000 euros en 2007 como consecuencia de la
suscripción de negocios comerciales y en La Habana, en
lo que va de año, se han firmado 95 negocios jurídicos
que le han reportado a varias firmas de la provincia
hispalense una cantidad global por encima de 1,1
millones de euros. Incluso con otra dictadura, rica,
pero dictadura pura y dura, como es la que ejerce el
extenso clan saudí, las ventas de las empresas
sevillanas alcanzaron la nada despreciable cifra de
5,7 millones de euros. Riad, de hecho, es un destino
de privilegio para la mercancía sevillana y con los
saudíes han cristalizado 222 operaciones.

IBEROAMÉRICA, LA NOCHE Y EL DIA
Con los países iberoamerocanos, pese a la relación de
cercanía cultural y cómo no tratándose de Sevilla con
la historia aún vomitando barcos por el puerto
cargaditos de riquezas indianas, las relaciones
comerciales en la actualidad, en este año 2007, son
muy dispares. Depende mucho del dinamismo comerciales
del país de destino. Así, las relaciones con Brasil
(303 operaciones por un montante de 13 millones de
euros) distan mucho de las logradas con Bolivia, donde
las empresas sevillanas han facturado hasta abril de
este año un total de 194.000 euros a través de sólo 18
ventas. En Argentina, las cifras engordaron un poco
más, aunque tampoco puede hablarse de una relación
comercial plagada de alegrías para nuestras empresas.
Allí se lograron ventas por valor de 1,9 millones de
euros, una cifra muy aproximada, por ejemplo, a la
conseguida con los acuerdo comerciales sellados en
Caracas, que reportaron 1,6 millones de euros. Por
poner en perspectiva la situación no muy boyante de la
acción comercial con los países latinoamericanos,
basta con señalar que en Rusia las empresas sevillanas
han facturado dos millones de euros en los últimos
cuatro meses  o que en Pakistán se realizaron ventas
que sobrepasaron el millón de euros, diez veces más
que en Bolivia o Ecuador. De hecho, en Turquía se
vende ocho veces más que en Argentina (8 millones de
euros, a razón de dos kilos por mes).

FRANCIA Y PORTUGAL, LOS GRANDES SOCIOS
Sin duda, la relación de cercanía, pesa. Así se deriva
de los positivos datos del sector exterior de las
empresas sevillanas. Las buenas comunicaciones con
Portugal o incluso Francia y la posibilidad de
realizar ferias y eventos comerciales que impulsan las
ventas, dejan números bastante halagüeños con los dos
vecinos. Por ejemplo, en Francia, las ventas de
empresas sevillanas en lo que va de año han alcanzado
la cifra de 131 millones de euros. Hasta 1455
operaciones comerciales llegaron a suscribirse  con
operadores galos. Una cifra muy similar, 130 millones,
han alcanzado las ventas en Portugal. Aunque, en este
caso, desde Faro a más arriba de Oporto, tuvieron que
mediar hasta seis veces más operaciones que en Francia
para facturar prácticamente la misma cantidad. Otros
de los socios privilegiados de Sevilla son, como no
podíoa ser de otra forma, los Estados Unidos, donde se
han vendido productos de todo tipo por un importe de
97 millones de euros, y Marruecos. En el reino
alauita, las ventas alcanzaron en los cuatro primeros
meses del año los 25 millones de euros, cifras todas
ellas, por cierto, sensiblemente superiores a China,
donde las firmas sevillanas han cerrado acuerdos por
valor de tres millones de euros. Y es que, como
reconoce un comercial, “En China compramos mucho y
vendemos poco”. Las cifras, por lo que se ve, no son
tan optimistas como los políticos andaluces con
respecto a Pekín, pero lo que está claro es haber
mercado, haylo. E irá a más.

ACEITE DE OLIVA POR AQUÍ, REACTORES
NUCLEARES POR ALLI
Las empresas sevillanas venden de todo en el exterior.
El dinamismo comercial no se expande sólo por los
territorios más insospechados, como Sri Lanka, donde
una guerra civil no ha disuadido a un empresario que
vio un n icho de mercado y ha logrado una venta por
120.000 euros, sino que abarca una amplia gama de
productos. Cómo no, una de las exquisiteces de la
tierra, el aceite de oliva, tenía que ser protagonista
del mercado exterior. Pero el sector primario no es
eje principal sobre el que pivotan las exportaciones.
Se vende mucho material eléctrico y hasta ordenadores.
También hay un mercado destacable de madera y
plástico. El metal también tiene su cuota, junto con
el algodón, el caucho y el cuero. Los productos
facturados de hierro y acero son muy demandados y ha
habido operaciones de donde ha salido hasta un reactor
nuclear de pequeña potencia y que no tiene por qué
tener fines espúreos, mucha maquinaria pesada,
calderas y tractores.

¿CÓMO VENDEMOS?
La concreción de operaciones comerciales en el
exterior no siempre es fácil. Y, casi nunca, según
resaltan fuentes de la Cámara de Comercio de Sevilla,
están basadas en la confianza. Este organismo realiza
ferias comerciales y gestiona ayudas al comercio
exterior provenientes de créditos de ICO Internacional
o del programa autonómico de ayuda a operaciones en el
exterior Extenda, de la Consejería de Economía y
Hacienda de la Junta de Andalucía. Pero una cosa es la
promoción y otra muy distinta la materialización de la
venta, aunque el primer paso es importante y estar
presente en los grandes eventos internacionales se
antoja pieza fundamental para posicionarse bien en los
mercados transfronterizos. No se oculta tampoco que la
labor de las embajadas puede tornarse en determinadas
ocasiones  fundamental para el establcimientos de
negociaciones. Como suele decirse en los mentideros
diplomáticos, no hay mejor comercial que un embajador
o un cónsul. Bromas aparte, la intercesión de estas
legaciones siempre viene bien. Además, las oficinas
camerales de manera unilateral o  el Consejo Andaluz
de Cámaras de Comercio también organizan misiones
comerciales a las que acuden los comerciales y los
gerentes de las empresas. El Instituto Español de
Comercio Exterior, por ejemplo, ofrece buena
información y asesoramiento sobre las condiciones de
los países de destino y el riesgo de las operaciones.
Además, como este tipo de transacciones suelen tener
un elevado riesgo, los empresarios suelen dotarse de
algún tipo de seguro, como el que ofrece el CESCE. En
tanto en cuanto la confianza no es la nota
predominante en este tipo de relaciones comerciales,
el crédito documentario con compromiso de pago a
través de un banco emisor y otro de destino es la
fórmula más adecuada para manejarse en las aduanas.
Aunque siempre se pueden utilizar los clásicos
instrumentos de ingresos: pagarés, giros y la
transferencia bancaria internacional, con mayores
garantías si se realiza a través de entidades
bancarias que mantengan entre sí algún tipo de
acuerdo, lo que, en casos puntuales, permite  a las
empresas ganar en liquidez al presentar sus efectos al
cobro con independencia de que el receptor le haya
abonado a su banco las cantidades estipuladas.

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