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A Chávez le ha venido de perlas el incidente de Chile para desviar la atención internacional sobre los sucesos internos suscitados a raíz de la refoma constitucional convocada, incluida su espiral represiva.

Pero no era esto de lo que se hablaba en el acto de clausura de la conferenca iberoamericana. Tampoco se abordaba el fracaso social de la revolución bolivariana… sino que, “casualmente”, el presidente venezolano sacó el espantajo de la sedición de 2002 y, nos guste más o menos, a Chávez no le faltaba razón.

No hace precisamente falta desempolvar papeles secretos para saber que Aznar apoyó el golpe. ¿Sería otro ejemplo más de su cacareada labor para colocar a España en el primer plano de las Relaciones Internacionales?

Ante la sacudida chavista, el Borbón entra al saco. No sé si no se percató, con su habitual déja vu, de que había cámaras y micrófonos. Pero el caso es que picó. ¿Cómo se puede cometer tamaño error? ¿Tan malo es plantearse su capacidad de representación a nivel institucional de España en el exterior? ¿Nadie le exige responsablidades? ¿Qué clase de democracia es esta que permite hacer a una alta instancia del Estado mientras se criminaliza el derecho a huelga con la aplicación del art. 316 del Código Penal para enchironar a quien toma las calles?

(Por cierto, lo que demuestra el Borbón es nerviosismo. Parece que el atrezzo del baño de masas del norte de África no le ha curado el espanto de los ataques crecientes y no silenciados de una porción cada vez mayor de la sociedad civil).

Pero ahí está nuestro Borbón, saliendo al paso también del camaleónico Daniel Ortega. Éste se cuestiona el funcionamiento de las empresas españolas en el continente americano y Juan Carlos le recrimina. ¿Pero qué es esto? ¿Desde cuándo el rey es un agente comercial de Repsol?

Nuestras empresas ya tiene quien las defienda. No caben dudas sobre en qué invierten, ni tampoco en cómo invierten.

En el camino, buen provecho electoral para el PSOE de tan esperpético numerito, ayudado, eso sí, con las declaraciones de Rajoy, más torpe que nunca.

Y, encima, Aznar llamando a ZP y al Rey…en contra, otra vez, de la doctrina de Génova.

Poco a poco, se impone el magisterio de Sarkozy. Vámonos al circo.

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