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El debate en los medios ‘anglo’ sobre la ex colonia se recrudece. Aun cuando se transpira cierta dosis de paternalismo y llamados a la injerencia, la discusión ya no gira tanto en torno al papel de Musharraf y su cada vez más matizada ayuda en el combate antiterrorista.

Más bien, la segunda generación de ex colonizados que ahora reside en GB se pregunta por el papel histórico del país desde la segunda mitad del siglo XX como muro de contención del comunismo, rol que ahora tiene su réplica en el contraislamismo.

Sin embargo, las críticas al sistema político, con la oposición indisimulada de un estatus judicial de tenor islamista, tienen como punto de destino el debate sobre la compleja arquitectura de etnias y clanes que definen el país.

Los ataques a Musharraf constituyen, por ello, los últimos coletazos de la retórica anti-imperialista y ponen de relieve el fin de una armonía pacificada que puede dar al traste con la estrategia global de lucha contra el terrorismo partrocinada desde Londres y Washington.

¿La acentuada crisis de legitimidad del presidente pakistaní refleja el fin de un modelo? ¿Cuáles serían las repercusiones de una evidente fractura política y social en Pakistán sobre la zona? ¿Por qué se oculta la figura del dictador útil bajo la retórica del patrocinio democrático?

REVISITED: 

1) Jóvenes estudiantes pakistaníes en Boston buscaron su pizca de notoriedad protestando contra el status quo marcial de Musharraf. En esto coincidieron con Condoleeza Rice, pero no con Bush. Un gesto más de la ambivalencia predominante en todo este asunto. ¿Qué es lo que quiere la comunidad internacional?

2) La ególatra Bhutto comienza su (¿macromovilización?) contra la decisión de Musharraf. ¿Con qué pie se levantará mañana esta mujer? ¿Esperaremos una nueva alianza o entente cordiale con el que ahora es objeto de sus diatribas?

REVISITED 2: En la línea de TNR, repaso al ‘islamismo’ del stablishment judicial en Pakistán.

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