1)-FCC, de la amiga Esther Koplowitz, desembarca en Rusia, país democrático donde los haya, para de la mano de la oficial Gazprom ponerse hasta los ojos de asfalto y, si se precia, ganar unos eurillos.

2)-Por su parte, OHL, del amigo Villar Mir, el ‘big stick’ de Magdalena Álvarez (vídere casos AVE Barna y minas de cuarzo en Galicia) y eterno presidenciable del Nacionalmadridismo,  sigue su expansión por Eurasia y penetra en Azerbayán (donde, por supuesto, las garantías democráticas se respetan escrupulosamente, existe la libertad de expresión y el pueblo mana en petrodólares o, mejor dicho, petroeuros), con un contratillo de 180 millones de euros, una minucia.

¿Deberemos esperar que nuestro Borbón reprenda alguna vez al sucesor de Putin tras el 2 de diciembre o al ínclito Aliyev -ambos dos figuras destacadas por su talante democrático- con su famoso top single en próximas cumbres y cónclaves en que nuestro jefe de estado nos represente y siempre y cuando nuestras queridas empresas -generadoras de riqueza y empleo allí donde ponen sus pies, bastaría más- se vean amenazadas por la ciclotimia de los representantes caucásicos?

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