Asediadas por el estupidiario recurrente que vociferan quienes se reparten el “tertuleo” de los pseudodebates made in TDT, hoy he vuelto escuchar en un encuentro radiofónico que el islamismo radical nace como reacción a la ofensiva de Israel contra Palestina. O sea, que Al Qaeda le importa muy mucho lo que que ocurre en Gaza y que por eso se dedica la voladura de medios de transporte de masas en Occidente o a masacrar a centenares de personas en una concentración pública en países de mayoría islámica.

¿Hasta cuándo deberemos aguantar este tipo de absurdas asociaciones?

Valga este pasaje para referir los apresurados comentarios sobre las ciberturbas en Egipto: el movimiento social contra Mubarak, la neutralidad supuesta del ejército y y el papel secundario de los Hermanos Musulmanes. Lo recoge y se lo pregunta John Robb en su blog: ¿Quién ganará?

Y más allá de las repercusiones, la metodología. Si en una revolución , como en cualquier proyecto, los objetivos son tan importantes como las herramientas, los medios y la visbilidad, ha quedado suficientemente claro: “This revolution will not be…” twitteada.

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